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«Gratis» en un proveedor de IA significa que entrena con tus datos

Los modelos gratuitos están excluidos de la promesa de retención cero justamente porque el precio es ese. Los bloqueamos en el código, medimos el presupuesto en plata y no en preguntas, y cobramos lo desconocido como lo más caro. Con la tabla de precios por millón de tokens.

El precio es la política de datos

Si vas a montar un asistente de IA sobre las conversaciones de tus clientes, esta nota te dice qué mirar antes que el precio. Los proveedores de modelos de lenguaje suelen tener dos catálogos. Los modelos de pago van con retención cero: lo que se les manda no se guarda ni se usa para entrenar. Los gratuitos y los de prueba quedan fuera de esa promesa.

La exclusión no es letra pequeña. Es el precio. Un modelo gratis se paga con lo que se le manda.

Cuando lo que se le manda es la bandeja de WhatsApp de una tienda, con las conversaciones de sus clientes, elegir el modelo gratis es regalar los datos de un tercero que nunca lo autorizó. No los del negocio: los de sus clientes. Y en Colombia, con la Ley 1581 y la Circular 002 de 2024 de la SIC, eso tiene nombre.

Bloqueado en el código, no en la configuración

La decisión fácil habría sido documentarlo: «no configurar modelos gratuitos». La que tomamos fue escribirlo en el código. Hay una lista de nombres prohibidos: cualquier modelo que lleve «free» o «trial» en el nombre, más algún nombre concreto del catálogo. Se comprueba en cada llamada, y ningún ajuste del servidor puede saltársela.

Y si alguien pone un modelo prohibido en la configuración, el sistema no se pasa en silencio al modelo por defecto. Falla, y el error dice por qué. Si alguien lo puso queriendo ahorrar, tiene que enterarse, no salirse con la suya.

Una regla escrita en un procedimiento se olvida. Una escrita en el código se cumple aunque nadie la recuerde.

Lo que cuestan los modelos que sí se pueden usar

La tabla de precios vive en el código y no en la base de datos, porque es una constante del proveedor y no un dato del negocio. Esta era la que teníamos escrita en agosto de 2026, en dólares por millón de tokens, para OpenCode Go. Los tokens son los pedazos en que el modelo parte el texto que lee y el que escribe.

ModeloEntradaSalida
gpt-5.6-luna0,100,60
hy30,140,58
deepseek-v4-flash0,220,66
minimax-m3 (el nuestro por defecto)0,301,20
qwen3.7-plus0,401,60
deepseek-v4-pro0,661,98
glm-5.2 / glm-5.31,404,40
kimi-k33,0015,00

Entre el más barato y el más caro hay treinta veces de diferencia en la entrada y veinticinco en la salida. Para un asistente que consulta datos ya ordenados, elegimos por tres criterios, en este orden: que sepa usar herramientas, que le quepa una bandeja entera de contexto, y el costo.

«Calidad de la respuesta» no está en la lista. Para preguntar «¿cuántos esperan?» no hace falta el modelo más listo del mundo, y una cifra inventada con estilo es peor que una respuesta seca. Por eso también va baja la temperatura, el margen que se le deja al modelo para improvisar: 0,2.

El modelo desconocido se cobra como el más caro

Si en la configuración aparece un modelo que la tabla no conoce, el sistema lo apunta al precio del más caro de la lista. Nunca al más barato ni a cero. Equivocarse hacia arriba corta el presupuesto antes de tiempo. Equivocarse hacia abajo gasta dinero que nadie contó. De los dos errores, el primero se nota y se corrige; el segundo aparece en la factura.

El presupuesto se mide en plata, no en preguntas

Cada negocio tiene un tope diario de gasto en el asistente, por defecto dos dólares, medido en milésimas de dólar. No se cuenta por consultas, porque las consultas no cuestan lo mismo. «¿cuántos esperan?» es un viaje corto. «resúmeme las diez últimas conversaciones» son seis pasos con la bandeja entera dentro. Contar consultas premiaría a quien pregunta cosas caras.

Tres decisiones alrededor de ese tope:

  • Se comprueba antes de mandar la consulta, mirando lo ya gastado. No se aparta dinero por adelantado, porque el costo real no se sabe hasta que el proveedor responde. La última consulta del día puede pasarse un poco, y está bien: el tope existe para que un negocio no se lo lleve todo, no para cobrar al centavo.
  • El costo se anota siempre, aunque la consulta haya terminado en error. Los tokens ya se gastaron. Si no se anotaran, un fallo que se repite en bucle saldría gratis en la cuenta y carísimo en la factura.
  • El proveedor tiene además sus propios topes sobre la cuenta completa. En nuestro caso, 12 dólares cada cinco horas, 30 a la semana y 60 al mes. Esa cuenta la comparten todos los negocios. Cuando el proveedor responde con un 429, el código que avisa de demasiadas peticiones, significa «hoy no hay asistente para nadie». El mensaje que ve la persona está redactado para no sugerirle que fue ella quien habló demasiado.

Qué hacer entonces

  • Leer la política de retención del proveedor antes que su tabla de precios. Si el plan es gratis, la política es que entrena.
  • Escribir la prohibición en el código, con nombres, y hacer que falle a gritos si alguien la salta.
  • Medir el presupuesto en dinero, anotar también los fallos, y contar lo desconocido como si fuera lo más caro.
  • Elegir modelo por lo que el caso necesita: herramientas, contexto y costo. No por el ranking del mes.
  • Volver a mirar la tabla de precios cada mes. La de esta nota es de agosto de 2026 y seguro ya cambió.

Esta nota sale de nuestro trabajo en Agentes conversacionales.

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